Nuestra misión es mover esta generación al servicio. Para lograrlo nos enfocamos en el hambre de dos grupos de personas:

LOS NECESITADOS

Aquellos que no tienen qué comer o beber, que carecen de un techo para dormir o ropa para abrigarse. Dando soluciones permanentes a estos problemas, podemos llegar a las necesidades más profundas del ser humano: amor, comunidad y Dios.

LOS VOLUNTARIOS

Aquellos que tienen hambre de hacer una diferencia, de ser parte de algo con significado, de cambiar la vida de una persona en Puerto Rico o una comunidad entera en el Amazonas. Enfrentando al voluntario con la necesidad, y dejándolo experimentar la satisfacción de ayudar a otro por medio del trabajo fuerte es nuestra mejor herramienta para crear personas que continúen sirviendo en su país y fuera de él.


VALORES

Simpleza

La experiencia de servicio debe ser natural y libre de obstáculos. La travesía del voluntario puede ser resumida de la siguiente forma: 

Social

Todo lo que hacemos tiene un enfoque social. Distintos problemas globales, como hambruna, falta de educación, y escasez de agua potable, se convierten en oportunidades de involucramiento para nuestros voluntarios y las empresas que deciden unirse a nuestra causa. 

Inclusivo

El deseo de servir es el único requisito para trabajar con nosotros. Creemos que cada individuo tiene el potencial de traer nuevas ideas a la organización e impactar cada uno de nuestros proyectos, sin importar su raza, sexo, credo o religión.


HISTORIA

En el 2010, Christian Feliciano, comenzó a hacer espectáculos de stand-up comedy en escuelas, iglesias y unos pocos teatros en la isla. A través de estos eventos co-organizados con su hermano, Steven (quien planificaba la logística y corría el evento behind the scenes), alcanzaban a cientos de jóvenes y adultos con comedia sana y compartiendo sobre Jesús. Los hermanos comenzaron a buscar formas para aprovechar y canalizar el éxito y alcance que los shows de comedia estaban teniendo. Es ahí cuando un par de eventos cambian sus vidas y dan comienzo a Hunger Corp.

A mediados del 2011, mientras Steven estudiaba en la UPR de Mayagüez, comenzó a ayudar a una joven pareja de indigentes adictos a drogas. Steven pasó meses compartiendo con ellos, en especial con Miguel, acompañándolo mientras se inyectaba y sufría los efectos de su condición. La amistad entre ellos creció. Para Miguel, Steven era una de las únicas personas que le decían que lo amaban, que lo trataban con respeto y lo ayudaban sin interés. La esposa de Miguel comenzó a dar señales de progreso cuando ingresó a un hogar de rehabilitación. Desafortunadamente, Miguel fue baleado por un incidente de drogas y murió. Steven estaba devastado, pero eso lo movió a querer ayudar a otros como Miguel.

Durante ese tiempo, Christian hacía su maestría en Consejería Pastoral en el Seminario Teológico de Puerto Rico. En una clase de Consejería en el Contexto Urbano, el Dr. José Rodríguez hablaba sobre lo imperativo que es para la Iglesia atender las necesidades básicas del ser humano antes de tratar de llegar a los vacíos emocionales y espirituales del mismo. El libro de texto del curso, Issues Facing Christians Today de John Stott, ayudó a definir muchos de los principios que definen a Hunger Corp. Uno de ellos es ver a las personas de la siguiente manera:

"No solo almas (sobre las cuales nos preocupa solo su salvación), no solo cuerpos (a quienes solo damos comida, ropa, refugio y salud),  no solo seres sociales (por los que nos preocupamos enteramente de sus problemas de comunidad). Son los tres. Un ser humano puede ser definido desde una perspectiva bíblica como un 'cuerpo-alma-en-comunidad'." (Stott, 52)

Fue en el 2012 que Christian y Steven decidieron inscribir una organización sin fines de lucro, utilizando los espectáculos de comedia para alcanzar al público, reclutar voluntarios y financiar los proyectos con boletos y donaciones. A esta aventura se unió un grupo vital de personas que dieron forma a la organización y los primeros proyectos de la misma: Elí S. Rosa, Michael Calderón, Carlos Piñeiro, Nicole López y Eliud Morales. Fue así que comenzamos con nuestro primer proyecto, Amazonas 2013.  

Cuatro años, una planta de tratamiento de agua, tres construcciones de casas, 80 pupitres y muchas noches de trabajo después, podemos decir con entusiasmo que apenas comenzamos. Porque orar no es suficiente.